En el distrito 1 de Praga encontramos una de los atractivos más grandes de la ciudad, se trata del Castillo de Praga, que está formado por un complejo de iglesias, jardines y otras construcciones en las que se puede conocer gran parte del universo de la ciudad.
Uno de los sitios que integra el complejo es el Palacio del Arzobispo de Praga, que en el año 1420 se encontraba en la ciudad de Lesser pero fue incendiado por lo que el rey Ferdinando I decidió reconstruirlo en la plaza Hradcanske muy cerca del Castillo de Praga.
Fue construido en estilo renacentista pero esa no fue su última transformación, luego se remodeló en estilo barroco y en el siglo XVIII fue modificado nuevamente en estilo Rococó.
Actualmente se puede ver al edificio con 4 alas con un patio cada una, la fachada frontal fue decorada por Ignac Frantisek Platzer y los interiores de estilo rococó guardan una colección de 9 tapices franceses y una galería con los retratos de los arzobispos de la ciudad.
Como todos los palacios, tiene una leyenda en este caso es un poco cruel. Cuentan que la pintura que representa la Crucifixión que se encuentra en el altar del Palacio del Arzobispo fue pintada por un artista italiano que al finalizar la obra no se vio satisfecho con la expresión que le había dado a la cara del Cristo.
Le solicitó un vagabundo que posara para él pero la expresión de su rostro no le pareció suficiente por lo que lo ató a la cruz para que sintiera dolor, por más terrible que parezca esto tampoco fue suficiente por lo que el pintor apuñaló al vagabundo se apresuró a pintar la expresión de su rostro… una leyenda más de la siempre sorprendente Praga.
Foto Vía: Prague.net
Artículos relacionados




1 Comentario en “El Palacio del Arzobispo de Praga”