Al lado del Cementerio Judío está la Sinagoga Pinkas construida en 1535 por Aaron Meshullam Horowitz.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial esta sinagoga fue convertida en un Monumento a los Judíos de Bohemia y Moravia asesinados por los nazis.
Tiene dos plantas y durante las tareas de mantenimiento de 1968 se encontraron salones subterráneos, un baño ritual y un pozo; durante el régimen comunista se retrasaron las obras y los nombres escritos se arruinaron. Se completó en 1990 y recién en 1996 se reescribieron los 80.000 nombres.

Lo más impresionante son sus paredes pintadas con los nombres de todas las víctimas, sus datos personales y de donde provenían tomados de los recuerdos de los sobrevivientes y material encontrado después de la guerra.
La sinagoga tiene en el primer piso una exposición de 19 secciones de dibujos realizados por niños prisioneros en Terezín entre los años 1942 a 1944, todos menores de 15 años al momento de su encierro.
La muestra comienza con reflexiones acerca de los eventos sucedidos desde el 15 de Marzo de 1939, cuando el territorio de Bohemia y Moravia fue ocupado por los Nazis. Continúa con la descripción de la forma en la que eran transportados hasta el gueto de Terezín y finaliza con los sueños de los niños cuando volvieran a casa.
Los dibujos más destacados son alrededor de 4.000 que pertenecen a los poco más de 240 niños que sobrevivieron. Son un testimonio conmovedor y casi el único testimonio de los chicos que no lograron volver.
Foto: Vía Flickr
Foto: Sitio Oficial del Museo
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