A finales de la Edad Media, el Castillo de Praga ya no necesitó ser acorazado por murallas, entonces se crearon del lado de afuera del fuerte varios jardines maravillosos llenos de árboles frutales, flores y viñedos.

El más alto, ubicado en la parte sur, es conocido como el Jardín en las Murallas y está hecho en conjunción con el Palacio de María Teresa del siglo XVII, de aire barroco; el paisaje que muestra de Praga es bellísimo.
En el siguiente nivel, hacia abajo, hay una serie de Jardines que durante un tiempo fueron privados, pero al ser restaurados entre los años 1973 y 1997 se abrieron al público.
Los carteles indicativos de las callejuelas los nombran Jardines Debajo del Castillo pero individualmente se los conoce por los nombres de las familias que los poseyeron: El Jardín Ledeburska, que tiene una sala subterránea decorada con murales con temas mitológicos y de Pompeya; El Pequeño Palffy, que en su mayor parte está plantado con árboles frutales y fue pensado como tributo a la agricultura; El Gran Jardín Palffy, que se puede describir con la leyenda que tiene en su puerta “Deja que el día brille y desaparezcan las tenebrosas sombras de la noche”; El Jardín Kolowratska y el Pequeño Jardín Furstenberska. La restauración se realizó cuidando el valor histórico del lugar.
Se puede pasear de uno a otro por las callejuelas. Se utilizan para realizar diferentes manifestaciones culturales y hasta casarse. El visitante puede relajarse bajo los árboles, admirar el paisaje de la Ciudad de Lesser y los tejados de Praga.
Foto: Vía Flickr
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