Praga es la ciudad de la cerveza, esta bebida es la más popular entre sus atractivos turísticos, históricos y comerciales, pero también el vino tiene su papel preponderante en esta maravillosa región.
Si hablamos de cerveza, Praga es una de las ciudades que nos viene a la mente por la gran industria que ha generado en su entorno. Pero no muy lejos de allí, entre los ríos Moldava y Elba encontramos un castillo que podemos nombrar como la capital del vino en Bohemia Central.
El castillo es conocido como Castillo Mělník y se ubica a lo alto de una colina sembrada de viñedos a poco menos de 40 kilómetros de Praga por la carretera 9.
La historia de este castillo y su relación con los viñedos pareciera que son hermanas, ya que fue la residencia de Ludmila, patrona de Bohemia y de su nieto San Wenceslao, patrono de los viñedos.
La aldea de los alrededores del castillo fue creada cerca del año 1274 y Carlos IV le dio categoría de ciudad real ya que apreciaba mucho los vinos que allí se producían.
Para mejorar la producción y ayudar a los habitantes de Mělník el emperador le hizo llegar vides de Italia y Francia, que crecieron con tanto éxito que la zona en la que se encuentra el castillo y el pueblo, es conocida como Vinohrady.
El vino se convirtió en patrimonio de pueblo desde el año 1358 y se fomentaron los cultivos y la incorporación de nuevas cepas para crear vinos especiales, como los que todavía caracterizan la región: el vino Pinot Noir, Riesling o el Oporto.
Foto Vía: cestovnik.cz
Artículos relacionados




0 Comentarios en “Mělník, la historia de los vinos bohemios”