En el Convento de San Jorge se realizará una nueva edición de Legados, que es el recuerdo a las 4 damas de sangre real más importantes de la cultura checa y que abrieron la puertas a la iluminación.

Santa Ludmila, abuela de Wenceslao, está relacionada con la leyenda: En la basílica de San Jorge cuelga a la izquierda del altar un crucifijo del que se sabía que siempre sudaba sangre cuando debía fallecer algún miembro de la dinastía reinante de los Premislitas. Este aviso lo recibió también Santa Ludmila.
Ella solía rezar muy a menudo al pie del crucifijo. Cuando le cayó un día en la frente una gota de sangre del cuerpo de Jesucristo la santa se espantó y levantó la cabeza. El templo se sumergió de repente en tinieblas y ella no vio absolutamente nada. Sólo unos instantes después le parecía distinguir los contornos de su aposento en el castillo de Tetín que le pertenecía. En su confusión los golpes en la puerta cerrada del aposento que ella creía escuchar eran fragor de las armas, pero que todavía no sucedía, sino que era la premonición de su propia muerte.
Al asumir la corona, su nieto, quiso traerla a Praga y para eso envió una carta al Tetín, pero los obreros se negaban a desenterrarla por la podredumbre y las pestes… pero al descubrir el féretro ella estaba incorrupta.
La princesa Mlada fue educada como mejor se podía en esos tiempos para que fuera una fiel sierva de Dios, pero sus misiones a diferentes sitios del país se convirtieron en diplomáticas más que religiosas.
Luego está Kunhuta a quien también se recuerda con una leyenda premonitoria de la muerte, en este caso, de su marido el rey checo Premysl Otakar II, “Rey de Hierro y de Oro”.
Hija de la Kunhuta, una princesa del mismo nombre que nació en el año 1265 y que luego de algunas idas y vueltas políticas y sentimentales terminó abocada al Convento San Jorge.
En este convento podremos conocer más sobre la historia de estas 4 mujeres de sangre real.
Foto Vía: Radio Praga
Últimos comentarios